Opt-in simple o doble: ¿cuál le conviene a tu lista?
Todo formulario de alta toma una decisión por vos antes de que salga el primer correo: ¿una dirección nueva entra a la lista en el momento en que la escriben, o recién cuando su dueño hace clic en un enlace para confirmarla? Lo primero es el opt-in simple. Lo segundo, el opt-in doble. Los dos son formas honestas de armar una lista. Solo que cambian cosas distintas.
Qué te da el opt-in simple
Velocidad y volumen. La dirección está en la lista apenas se envía el formulario, así que nadie se pierde entre el formulario y la bandeja de entrada. En una página con tráfico esa diferencia es real: una parte de la gente nunca abre el correo de confirmación, y otra lo abre una semana después, cuando el mensaje de bienvenida que querías que viera ya salió.
El costo es la calidad. Entran los errores de tipeo. Entran las direcciones que carga alguien que no es su dueño, y las que llena un bot para probar tu formulario. Cada una de esas es un rebote futuro o una queja de spam futura, y eso es justamente lo que miran los proveedores de correo cuando deciden si tu próxima campaña cae en la bandeja de entrada o en la carpeta de spam.
Qué te da el opt-in doble
Pruebas. Cada dirección de la lista es de alguien que recibió un correo ahí y actuó. Tu tasa de rebote se mantiene baja, tu tasa de quejas se mantiene baja, y si algún día alguien pregunta cómo llegó una persona a tu lista, la confirmación es la respuesta.
El costo es la caída. Contá con que una parte de las altas nunca va a confirmar. Cuánto es esa parte depende de lo claro que sea el correo de confirmación y de lo rápido que llegue, y por eso ese correo tiene que decir sin vueltas qué hace el clic y salir en segundos.
Cuándo vale la pena el clic extra
- Mandás a más de unos cientos de personas. A ese tamaño, una sola tanda de direcciones malas mueve tu reputación de remitente.
- Tu formulario está en una página pública. Todo lo que un desconocido puede encontrar, un bot también.
- Tus lectores están en la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá u otro lugar donde el consentimiento tiene que poder probarse. El opt-in doble es la prueba más simple que existe.
- Regalás algo a cambio del alta. Las descargas gratis atraen direcciones descartables, y el paso de confirmación las filtra.
Cuándo alcanza con el opt-in simple
- La lista es chica y la gente te conoce: clientes, asistentes a un evento, un club.
- La dirección se toma en persona o al pagar, donde un error de tipeo se detecta en el momento.
- Estás mudando una lista que ya fue confirmada en otro lado.
Elijas lo que elijas
Tres hábitos pesan más que la opción en sí. Mandá el primer correo rápido, mientras la persona todavía se acuerda de haberse anotado. Poné un enlace para darse de baja en cada mensaje, y respetalo el mismo día. Y sacá las direcciones que rebotan en firme, hayan confirmado o no: una dirección confirmada también puede cerrarse un año después.
En MBX Reach, el opt-in doble es un interruptor en cada lista, así que un formulario público y una lista de clientes pueden comportarse distinto. El correo de confirmación sale en segundos, y a quien ya está en una lista nunca se le pide que la confirme dos veces.
MBX Reach es email marketing para equipos chicos: listas, campañas, automatizaciones e informes, en seis idiomas.